miércoles, 28 de marzo de 2007

When I Grow Up...

(2009)

Otro día gris, mierda. Apenas está amaneciendo y ya estoy pensando en las seis de la tarde. Un nubarrón amenaza con una pésima jornada de calle

Me presento. Soy Adre y mi trabajo consiste básicamente en ir de tienda en tienda recogiendo pedidos que mi empresa se encargará de proveer. O me dedicaba, antes de que perdiera de golpe absolutamente todos los sentidos. Justo al salir a la calle.

La oscuridad se espesa por momentos, una negrura insondable se cierne a mi alrededor; el único contacto que tengo con el exterior de mi alma son los escasos centímetros cuadrados de suelo que soportan mis pies, anegados de miedo a que no exista más que pisar. No hay ni el más mínimo movimiento de aire ni absolutamente ninguna sensación térmica, es abrumador. Y terrorífico. No oigo nada, no siento nada, ni siquiera sé si mi boca está abierta. No sé cuanto tiempo estuve paralizado por el sádico sentimiento que de un momento a otro iba a desaparecer el sutil contacto con el mundo que me sustenta a la cordura. Espero con creciente impaciencia a que alguien, algo, se choque conmigo. Pienso. Estoy en mitad de la calle a plena hora punta, nada mas salir del portal el ruido era insoportable por lo temprano del momento. Ahora no siento ni el suave pero inconfundible olor de los catalizadores de los coches. Es insoportable, poco a poco recupero el aliento, y la decisión, me atrevo a mover un brazo, al que cuesta dar la orden de levantarse, y agitarse cada vez con más frenesí, seguido del movimiento del tronco con la prueba, necesidad de rebotar con algo o alguien, pero allí no había nada más que vacío. No solo no sentía el mundo, sino que era como si fuera el mundo el que había desaparecido.

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